Creencias de niños

El gran sueño de ser grandes

Cuando teníamos 8 o 10 años, el futuro se veía gigante, brillante y ridículamente fácil. Estábamos plenamente convencidos de que crecer significaba entrar a una película donde nosotros éramos los protagonistas victoriosos, sin espacio para la duda ni las complicaciones.

Nuestra imaginación infantil construyó castillos en el aire basándose en lo que veíamos en la televisión y en las ideas más inocentes del mundo:

 

•Dinero infinito y libertad absoluta: Creíamos que ser grande significaba ir a la tienda, sacar un billete gigante de la cartera y comprar absolutamente todo lo que quisiéramos. No existían las facturas, ni los presupuestos, ni el cambio de monedas; en nuestra mente, los adultos eran multimillonarios automáticos que comían helado de cena solo porque nadie podía decirles que no.

 

•Profesión de superhéroe: En los festivales escolares y en los cuadernos de dibujo, la lista de opciones no tenía límites. Unos queríamos ser astronautas que viajaban a Marte los fines de semana, otros estrellas de pop con estadios llenos, científicos que descubrían pociones mágicas o dueños de un refugio con mil perros. Nadie se imaginaba frente a un escritorio; la meta era ser legendarios.

 

•Casas con toboganes y mansiones: Al imaginar nuestro hogar del futuro, no pensábamos en cuatro paredes normales. Soñábamos con casas de tres pisos, habitaciones llenas de juguetes, salas de videojuegos, alberca en el patio trasero y, si se podía, un tobogán que conectara la recámara con la cocina.

 

•El glamour de los 20s: Veíamos a la gente de veintitantos años como seres sabios, elegantes y sumamente maduros. Nos imaginábamos caminando por la calle con trajes ejecutivos perfectos, zapatos altos, ropa de moda, manejando un auto convertible último modelo y teniendo la vida totalmente resuelta, como si al cumplir 18 años te entregaran un manual con todas las respuestas del universo.

 

•Vida de película: En nuestro guion mental, a esta edad ya habríamos viajado por todo el mundo, conocido al amor de nuestra vida en una escena romántica bajo la lluvia y organizado las fiestas más épicas de la historia cada fin de semana con nuestro grupo de amigos.

 

PEQUEÑA REFLECCIÓN

Éramos ingenuos, inocentes y teníamos la absoluta certeza de que el mundo estaba esperando exclusivamente nuestra llegada para coronarnos como reyes de la existencia.

"Los niños lloran porque se les rompe un juguete, y los adultos porque se les rompe el corazón." (Anónimo / Reflexión popular)

"Cada niño es un artista. El problema es cómo seguir siendo artista una vez que crecemos." — Pablo Picasso.

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